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Palabras De Vida


LA LEY DEL PROCESO


Cada creyente tiene un llamado, un plan en su vida y que fue creado con un propósito divino. Pero no se puede dejar a un lado que hay un tiempo en el cual Dios nos prepara. Esto es un proceso que todo hombre y mujer de Dios debe pasar y no puede eludir. A veces, ciertas personas saltan el proceso y, como resultado, terminan en el fracaso y la vergüenza. Hay un proceso que recorrer entre el momento de ser llamado y el de ser enviado.


Hay personas que verdaderamente tienen un llamado genuino de Dios, pero el tiempo del llamado no es el mismo tiempo de ser enviado. Entonces, ¿cuál es el proceso que un hombre y una mujer tienen que pasar cuando Dios los llama a su servicio? Existe una ley llamada “La ley del proceso”. Cuando Dios tiene un plan y un propósito con un individuo, para cumplirlo y llevarlo al final, tiene que pasar por proceso especial en el cual sus cualidades serán pulidas y todo lo que no sirve o lo detiene será retirado de su vida. Todo aquel que intente saltar el proceso, Dios lo enviará de regreso al punto de partida. ¿Cómo empieza esta ley del proceso? A muchos no les gusta este proceso


1. Dios te llama (DIOS LLAMO A MOISES, ABRAHAM, JACOB ETC.)


Como decíamos anteriormente, Dios es el único que hace el llamado; no es una organización ni es un hombre. Hay muchas personas que se han llamado y se han puesto a sí mismas en alguna oficina ministerial, y por eso, han fracasado. Dios hace las cosas de otra manera. Veamos lo que dice la Palabra.

4Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón”. Hebreos 5.4


Dios le llama honra y privilegio a Su propósito en nuestra vida, teniendo en cuenta que solamente Él puede darlo. Lo único que tenemos que hacer cuando Él nos llame y nos invite a cumplir su llamado es decirle: “sí Señor, heme aquí”. El ser llamado por Dios para cumplir su propósito o su voluntad, solamente es el principio del proceso. Después de ser llamado, puede tomar años para la persona sea enviada a cumplirlo. Hay muchos que cometen el error de irse en el momento en que reciben el llamado y por eso, fracasan.


¿Cómo es que Dios llama a un creyente al ministerio para cumplir su propósito?


La Biblia entera nos exhorta que no importa nuestra línea sanguínea, talentos, sexo o estado civil, una vez que hemos aceptado a Cristo como Señor y Salvador, hay un llamado de Dios para cada uno de nosotros; con ese llamado, viene la capacitación, por medio de la unción del Espíritu Santo. Volvamos otra vez a la pregunta: ¿Cómo es que Dios nos llama? Hay diferentes maneras mediante las cuales Dios nos llama, y podemos encontrarlas tanto en el Nuevo Testamento como en el Antiguo. Dios nos puede llamar por medio de:

  • El testimonio interior: Un sentir, una percepción fuerte en nuestro corazón.
  • Una visión: Como pasó con Pablo.
  • Un sueño: Dios nos puede dar un sueño para mostrarnos nuestro llamado.
  • Una profecía: recibida personalmente o dada por uno o varios profetas.
  • Una Escritura dada por el Señor.
  • Una visitación sobrenatural de Dios.
  • Una voz audible del Espíritu Santo: como lo fue con Samuel.

Los demás pasos de la “Ley del proceso” para llegar al cumplimiento del propósito de Dios en su vida, los puede conocer en el libro titulado: Descubra su llamado y su propósito en Dios. DIOS USA A LOS QUE ESTAN DISPONIBLES

DIOS BUSCA DE DEMOS  FRUTO:  que clase de fruto??

 

La Mansedumbre

Mansedumbre es la palabra griega “praotes”, que significa aquella disposición tranquila, equilibrada en espíritu, que mantiene las emociones bajo control. No se refiere a una persona débil o tonta; sino a la que posee la cualidad de perdonar injusticias, corregir sus faltas y gobernar bien su propio espíritu. La mansedumbre es una total dependencia del Padre Celestial. En resumen, la mansedumbre es autocontrol; es ser sabio para manejar el poder, la autoridad delegados y también sus emociones aún cuando está bajo presión.


3Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra”. Números 12.3


4Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas.” Eclesiastés 10.4


Una persona le puede gritar, insultar y hablar mal de usted todo lo que quiera, pero si usted es manso, sabrá cómo lograr que esas ofensas no afecten su corazón. Las acciones de otra persona no pueden controlarnos si tenemos, en nuestra vida, el fruto de la mansedumbre.  EJEM:ABRAHAM LINCOLN Y STRATTON

OTRO EJEMPLO: LA SIROFENICIA FUE LLAMADA PERRA PERO TUVO UN ESPIRITU DE MANSEDUMBRE  (Mt. 15.21-28)

Vamos a resumir el significado de la palabra mansedumbre. Mansedumbre significa tener una disposición de espíritu calmada y equilibrada. Es usar la autoridad y el poder sin abusar de ellos; es estar bajo críticas y ataques sin dejar que nos depriman o nos hagan dudar de nuestra identidad; es tener las pasiones y las emociones bajo control. Es la correcta disposición de espíritu que nos lleva a aceptar los tratos de Dios con gozo y mansedumbre, sin discutir acerca de ellos ni resistirlos.


 La Paz

La palabra hebrea para paz es “shalom”, que significa “nada entre nosotros”. También, quiere decir perfecto, completo; seguridad, fortaleza, salud, tranquilidad, quietud, prosperidad, abundancia. Jesús vino a reconciliar al mundo con Dios.


20...y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.


 Las tres dimensiones de la paz son:


 1.   Paz con Dios: Es aquella paz que recibimos cuando aceptamos la justificación de nuestros pecados; al ser reconciliados con el Padre, nuestra relación con Él es restaurada


 1Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”


Romanos 5.1, 2


 2.   Paz con nuestro prójimo y con nuestro hermano: Es aquella paz que nos permite acercarnos a nuestro hermano sin paredes ni divisiones entre nosotros. Es la paz que, a través del fruto del amor, surge en cada uno de nosotros; pues ya no estamos buscando nuestro propio bien sino el de nuestro hermano.


 3.   Paz con nosotros mismos: El hecho de haber sido justificados nos da paz interior. Ninguna persona puede tener paz consigo misma ni con los demás, si primero no tiene paz con Dios. Usted puede tener muchas posesiones terrenales pero si no tiene paz con Dios, de nada le sirven.


 ¿Cuál es la diferencia entre la paz que el mundo ofrece y la paz que Dios da?


 v La paz del mundo depende de las circunstancias que nos rodean. La gente no tiene paz cuando pierde el control sobre los problemas.


 v La paz de Dios viene como resultado de poner toda nuestra confianza en Él. Es una paz basada en nuestro pacto con Él, no en las circunstancias que nos rodean


 19produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré. 20Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. 21No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.” Isaías 57.19-21



El fruto del Espíritu: ¿Cuáles son las características del amor divino?

El amor de Dios es incondicional, puro, sobrenatural, diferente a cualquier tipo de amor humano. Veamos aquí algunas de sus características:


4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8El amor nunca deja de ser…” 1 Corintios 13.4-8


1. El amor es sufrido. Sufrido viene del griego "makrodsumeo", que significa ejercitar paciencia y comprensión con las personas difíciles y débiles (Romanos 15.1).


2. El amor es benigno. Benigno viene del griego “crestos” y significa placentero, bueno, dócil, dispuesto a la obediencia, tierno, amigable, simpático (Lucas 6.5). Si andamos en amor, seremos amables no altaneros.


3.  El amor no tiene envidia. Envidia es el vocablo griego "fthonos", que es un sentimiento de disgusto producido al oír o al ser testigo de la prosperidad de otro (Romanos 9.16). Quien anda en amor, cuando ve u oye de la prosperidad de otros, se goza, se alegra; y al ver su actitud de amor, Dios le da más.


4. El amor no es jactancioso. Del griego “megalauqueo",  que significa levantar el cuello por grandes cosas, es decir, altanería. Quien tiene amor verdadero no se mira a sí mismo por encima de los demás.


5. El amor no se envanece. Envanece, del griego, es “fusioo”, que metafóricamente es hincharse de orgullo; y "tufoo”: envolver en humo. La persona que anda en amor divino, no se hincha de orgullo, no se deja envolver en el humo de la vanidad, sino que permanece humilde y ve las cosas con claridad.


6. El amor no hace nada indebido. La persona que vive en amor, no actúa injustamente; es íntegra en sus pensamientos y en sus actos. Tiene pureza en su corazón y sus intenciones están basadas en el amor que impulsa su vida.


7. El amor no busca lo suyo. La persona que anda en amor, no insiste en sus derechos ni demanda pertenencia alguna; sino que, por el contrario, es generosa y se despoja a sí misma para que otros puedan ser bendecidos (Filipenses 2.21).


8. El amor no se irrita. La persona que tiene amor no es provocada fácilmente, no explota en ira, enojo o violencia.


9. El amor no guarda rencor. La persona que tiene amor, no lleva la cuenta de los males que ha sufrido, sino que olvida la ofensa y no guarda rencor en su corazón (Levítico 19.18).


10. El amor no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Quien anda en amor se indigna ante la injusticia. Pelea y lucha para que la bendición sea igual para todos. Se goza de la verdad, porque la verdad es justicia (Gálatas 4.16).


11. El amor todo lo sufre. Esta expresión significa que guarda silencio cuando ve las faltas de los hermanos, no las publica sino que ora por ellos. El que ama es, incluso, capaz de cargar con la responsabilidad de su hermano para cubrirlo (1Pedro 4.8).


12. El amor todo lo soporta. Soportar es en griego "jupofero", que significa permanecer abajo. Una persona que vive en amor, no se da por vencida aunque esté bajo intensas presiones, crisis o circunstancias adversas. La fuerza del amor le da la energía para soportar, con valentía, cualquier situación que se le presente.


13.   El amor todo lo cree. Esta expresión significa estar listo para creer lo mejor de cada persona. Solamente la gente que cree en nosotros, que mira lo bueno y cree hasta el final, es la que realmente nos ama. La expresión "todo lo cree", se refiere a no ver el mal en el hermano o en otros, a menos que ya sea evidente.


14.     El amor todo lo espera. Quien vive en el verdadero amor, no se desanima con la actitud de la gente, sino que cree en el futuro. Rechaza tomar como cerrado un caso, tiene esperanza y pone su fe en el cambio de la persona o la circunstancia.